El abogado del diablo
La película El abogado del diablo de la productora Warner Bros, dirigida por Taylor Hackford y protagonizada por Al Pacino y Keanu Reeves es una película de intriga/terror que trata de un abogado exitoso llamado Kevin Lomax quien es contratado por una importante firma de abogados de New York en donde rápidamente logra ascender a los lugares de mas alta jerarquía en la firma gracias a su gran capacidad como abogado. Al frente de dicha firma se encuentra el personaje interpretado por Al Pacino, llamado John Milton, quein resulta ser el Diablo y además padre del personaje interpretado por Keanu Reeves.
Kevin Lomax es un abogado que nunca a perdido un caso gracias a su capacidad de hacer creer a los jurados en dudas razonables capaces de hacer que declaren culpables a sus clientes, a pesar de que el conocía de la culpabilidad de sus acusados. Al fin de la película Lomax se entera de la identidad de Milton, quien desea que Lomax preñe a la hija del diablo con el fin de procrear un ser maligno comparado con el Anticristo.
Al final todo es una alucinación o sueño que tuvo Lomax lo que le hace cambiar el rumbo de su vida.
El mensaje de la película se muestra a través de la ambición y vanidad presentes en la película, producto del increíble éxito y de las grandes facturaciones que estos realizan. Es indígnate ver como gente vende su integridad por cosas mucho menos importantes, se muestra como el derecho es una herramienta o rama del conocimiento que llaga a todas partes, como lo dice el personaje de Pacino,y es susceptible de convertir una profesión en una mera herramienta de hacer confundir las cosas con el fin de saciar la vanidad presente en la sociedad contemporánea, donde la filosofía que se tiene como común denominador es, como dice el cantautor argentino Copani, la de "cagarse en los demás".
Es propio, en principio, que el derecho tenga entre sus valores a lograr la justicia y la verdad. Mas importante aun cabe resaltar como el derecho como cualquier otra rama del conocimiento la busca de la verdad como bien supremo antes de cualquier otro tipo de recompensa material, de cómo el conocimiento y los practicantes de los tantos oficios profesionales están obligados en virtud de su educación velar por la verdad mas allá de todo.